El miedo a hablar en público es una sensación natural que todos sentimos, por tanto, no seamos demasiado autocríticos con nosotros mismos. Intentemos superarlo practicando, preparando bien lo que queremos exponer y generando la confianza suficiente para abordar cada presentación en público, como un nuevo reto que vamos a superar.
- La práctica continua es fundamental si quiero llegar a ser un buen comunicador. Aprovechar cualquier ocasión para hacer un buen ejercicio de preparación y exposición es fundamental. Si rehuyo repetidamente la oportunidad de hacer presentaciones delante de un grupo de personas nunca llegaré a lograr la habilidad suficiente.
- La preparación de las exposiciones es otra de las claves para vencer el miedo. La mejor improvisación es aquella que se tiene preparada. Adquirir suficiente conocimiento sobre lo que se va a hablar, pero no perderse en los papeles. Interiorizar lo que se va a decir. Estructurar las ideas, Hacerse preguntas. Dedicarle tiempo a la elaboración de nuestro discurso. Una hora de exposición sobre un tema que uno conoce puede llevar hasta cinco de preparación dependiendo del colectivo al que se dirige la exposición. Nunca olvidarse de ensayar.
- Hay que salir a escena con confianza, con el convencimiento de que uno es capaz de hacerlo bien. Todos tenemos nuestro propio diablillo interior que nos hace dudar, no le hagamos mucho caso y seamos valientes. El público acude con una predisposición positiva hacia el ponente.
La práctica, la preparación y la confianza en uno mismo son los antídotos clave para mitigar el miedo a la hora de tener que abordar una exposición en público.