Ayúdame a preparar mi próxima presentación en público

Me has pedido ayuda y te la voy a dar. Mi primer consejo es que escribas tu propio discurso, una buena parte de la fuerza dramática de tus palabras está en la creación de las mismas. Si te involucras desde el principio en lo que vas a decir, lograrás transmitir mucha más pasión en tus exposiciones.

Gottesman y Mauro en su libro Técnicas para hablar en público nos plantean romper con la vieja forma de organizar los discursos: partir de una tesis, organizar los puntos a tratar y encontrar lo argumentos que la sustenten. Nos proponen enfocar a partir de ahora la preparación siguiendo un nuevo proceso:

  1. Decide que quieres que haga tu audiencia
  2. Recopila información que vayas a necesitar para conseguirlo
  3. Interpreta la información de forma que la audiencia se sienta persuadida.

Cuando prepares tu discurso en lugar de preguntarte: ¿de qué quiero hablar?, pregúntate: ¿sobre qué pueden necesitar oír hablar?

Cuando comiences a desarrollar el contenido anota todas las posibles cosas sobre el tema que te vienen a la cabeza. No olvides nunca tu lapicero porque una buena idea puede aparecer en el sitio más insospechado. Haz una relación de palabras sobre el tema que vas a exponer, te darás cuenta lo mucho que sabes sobre ello. Deja lo que has escrito reposar y al retomarlo de nuevo trata de centrarlo y ponerlo en orden.

Todas estas ideas clasifícalas en categorías, y en función del tiempo que vas a disponer selecciona tres o cuatro sobre las que hablar. Desarrollarás en mayor o menor medida la profundidad de su contenido según la duración. Busca que las ideas se conecten entre sí y sobre todo que lleguen a tu audiencia.

El tipo de discurso que darás dependerá del tiempo que vas a hablar. Podrá ser improvisado, con un guión y anotaciones, escrito y luego leído, o incluso memorizado. Mi opinión es que los discursos improvisados no deberían de superar los cinco minutos, y aún así siempre es bueno tener una pequeña estructura. Los discursos con un guión son algo más elaborados y suelen ser más espontáneos, pues las palabras se van creando durante la misma exposición. Los discursos escritos y leídos pueden ser útiles cuando precisamos utilizar un estilo y unas palabras muy concretas, en este tipo de presentaciones es vital que el ponente haga un esfuerzo profundo de ensayo y del análisis del texto antes de leerlo. No recomiendo los discursos memorizados.

A la hora de preparar tu discurso piensa en tu audiencia, ¿qué esperan ellos del tema?, ¿qué beneficios les puede aportar tu exposición?, ¿qué se perderían saber si no fueran a escucharte?, ¿qué objeciones te pueden presentar?, ¿qué reacción desearías que tuvieran mientras te escuchan?, y ¿qué te gustaría que hicieran después de tu charla?

Pon en práctica esto que has leído y haz el paso siguiente estructurar tu presentación.

Ver: estrategia 3.- Estructura tu presentación.

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