Los cinco minutos antes de mi presentación. Entrar en flujo.

«No me muevo mucho antes de comenzar, permanezco de pie y sin hablar, sonriendo, poco a poco empieza a entrar mi público. Me relajo. Tengo ya todo preparado con suficiente antelación, he dedicado estos cinco minutos previos a recorrer a solas mentalmente mi exposición, a revisar el mapa mental de mis ideas, la estructura de lo que voy transmitir».

Un buen orador ha sido capaz durante la preparación de ponerle palabras a su presentación, porque ha ensayado en voz alta lo que otros van escuchar. Ha recorrido con su mente los recovecos de sus argumentos: les ha encontrado un sentido, capturado el mensaje y ahora a través de una historia va a ser capaz de exponerlo.

«En esos cinco minutos previos tomo conciencia de nuevo de este mensaje».

Los cinco minutos antes de una presentación hay que tratar de estar concentrado, lograr un estado mental de flujo, concepto desarrollado por Mihaly Csikszentmihaly. Se refiere a una sensación de concentración plena, donde la actividad que realizas y el fluir del pensamiento se funden de tal manera que todo parece discurrir de una manera natural y lógica. Está asociado a conceptos cotidianos como “estar despierto” “mantener la cabeza en el juego” “estar presente”… Entrar en flujo es acceder a un estado mental y emocional en donde la energía, de modo natural, fluye y gestiona la actividad que estas realizando, sin que nada lo perturbe ni bloquee. Entrar en flujo es concentrar la mente y los sentidos en lo que estamos haciendo.

Entrar en flujo en el caso de un orador, es lograr la armonía entre los pensamientos que se tienen y las palabras que se dicen.

«Para lograr empezar con esa sensación mi presentación, en esos primeros minutos antes de comenzar mi exposición, a solas, trato de concentrarme en el propósito de mi mensaje; busco de nuevo la idea clave de lo que he preparado y quiero transmitir; recorro con mi mente las principales preguntas que responde mi presentación y las historias que me van a acompañar. Trato de interiorizar de nuevo el mensaje que deseo transmitir».

***

3 comentarios en “Los cinco minutos antes de mi presentación. Entrar en flujo.

  1. Aunque entiendo que te refieres a los cinco minutos previos, se me plantea una duda, Julio_

    Si, como suele interpretarse, entrar en flujo se refiere al estado de absoluta concentración, en el que ingresa un sujeto que se encuentra totalmente volcado e interesado en una actividad que acapara toda su atención, con respecto del auditorio el orador podría perder su capacidad de atención distribuida o flotante para escuchar activamente al público. Así mismo, podría perder la noción del tiempo y caer en el error de prolongar su alocución. Finalmente, un dicente en estado de flujo podría llegar a dar la impresión de que hablara para sí.

    Saludos,

    • Hola Javier:

      No creo que esté reñido el estar “metido en la presentación desde el primer instante” con la atención distribuida o flotante que tú mencionas. Todo depende de cómo hayas preparado y enfocado tu intervención. Hablo siempre desde mi experiencia. A mí me da buen resultado antes de comenzar a hablar, relajarme, abstraerme de los aspectos logísticos y centrarme durante esos primeros minutos previos en lo que voy a decir al momento de comenzar: quién soy, el mensaje y la estructura de lo que voy a decir.

      Durante la preparación, trato de “verme” a mí mismo delante del público y recorro mentalmente lo que voy decir. Cuando entro en escena me resulta muy útil “tomar contacto” con esa “vivencia” y eso me ayuda a relajarme y comenzar a recorrer esa lógica de ideas que he elaborado.

      Entrar en flujo no significa abstraerme del auditorio y centrarme solo en mi, no. Entrar en flujo, tal y como yo lo practico, es volver a evocar en mi memoria el mensaje de mi exposición, las preguntas que quiero lanzar, los puntos que voy a cubrir. Si en esos minutos previos me respondo a mi mismo: ¿cuál es el objetivo de mi charla?, ¿cuál es el mensaje? y ¿qué preguntas deseo responder?, voy a lograr a anticiparme a lo que voy a decir y cuando lo diga, lo tendré fresco y reciente en mi memoria, lo que me permitirá arrancar con mayor fluidez y naturalidad mi charla.

      He visto a muchos ponentes que durante esos minutos previos se dedican a “pajarear” por la sala, a revisar sus diapositivas, a comprobar si todo funciona, a hacer vida social en lugar de centrarse en sus ideas. Cuesta un poquito de tiempo arrancar y lo que busco con esta técnica es que cuando subamos al escenario ese período de calentamiento ya lo hayamos superado.

      En términos futbolísticos podríamos hablar de calentar en la banda antes de saltar al campo, de concentrarse en la tarea para que cuando comiences a jugar ya estés desde el primer minuto metido en el partido.

      Entrar en flujo no está reñido con hacer una charla dinámica, escuchar a la audiencia , hacer una intervención participativa… todo lo contrario; creo que preparando desde el primer segundo lo que vamos a decir, nos dejará más libertad para pensar en otras cosas y ganaremos confianza para lograr que nuestra intervención fluya de forma más espontanea y natural.

      Una vez más te agradezco tus comentarios.

      Trato que este blog no sea un monólogo sino un foro de debate para compartir ideas, así que invito a que opinen todos los que nos leen.

      Un abrazo.

  2. Hola Julio_

    Ya entiendo que te refieres a los minutos previos y que según me comentas -y te agradezco- dicho estado de flujo ‘desaparece’ al “entrar en escena”.

    Queda claro en tu post, y está muy bien narrado, a excepción de una frase* concluyente** que, si se saca fuera de contexto podría -en mi opinión- inducir al error o malinterpretar tu mensaje principal; pues en el caso de un orador lo que prima es el momento de su alocución, ése en el que se entrega al público (lo que está reñido con entrar en flujo).

    Sea como fuere, te felicito: es una sustanciosa reflexión y una mágnífica respuesta. Gracias.

    Un abrazo,

    * “Entrar en flujo en el caso de un orador, es lograr la armonía entre los pensamientos que se tienen y las palabras que se dicen.” (subrayo, entrar en flujo)
    ** Una frase principal o titular, si quieres, una que podría ejercer de subtítulo, o extraerse como ladillo; una que, incluso, sería óptima para componer el lead de tu artículo.

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